miércoles, 28 de noviembre de 2012
Ética Ambiental
LA ETICA AMBIENTAL... UN COMPROMISO CON LAS NUEVAS GENERACIONES.
Una ética ambiental es básicamente una ética basada en la justicia social para todos sin discriminación de casta, raza, sexo, religión, ideología, región o nación. (UNESCO, 1990). También es un factor relevante de todo sistema económico, político y social ya que en éste hay implícita una visión determinada del hombre, de su ser, sus atributos, su origen y su destino.
La ética juega un papel primordial en el manejo del ambiente y, por ende, debe ser pilar fundamental en todo proceso de educación ambiental y en la concientización de los colectivos para que su comportamiento genere nuevas formas de relación con su ambiente particular y global convirtiéndose en uno de los propósitos más importantes de la educación para el ambiente.
Las alternativas de solución a los diversos problemas ambientales deben ser el producto de las decisiones responsables de los individuos, las comunidades y en últimas de la sociedad, atendiendo a los criterios de valoración de su entorno, íntimamente relacionados con el sentido de pertenencia y, por ende, con los criterios de identidad.
La mayoría de los problemas ambientales del mundo actual son esencialmente causados por el hombre. El papel del hombre es, por tanto, crucial, ya que es su actitud hacia el medio ambiente humano y natural la que ha configurado el medio ambiente de hoy. Obviamente que el cambio de su actitud y la conducta del hombre están relacionadas directamente con el sistema de valores de la sociedad contemporánea. Históricamente, los valores individuales y sociales no siempre han estado en los mejores intereses de preservar un ambiente de calidad.
La crisis ambiental actual obliga al hombre a reexaminar sus valores y a alterarlos en cuanto sea necesario a fin de asegurar la supervivencia humana. Se debe formular un sistema de valores de prioridades ecológicas para que lleguen a ser leyes mundiales. Se debe pensar que cada ser humano tiene derecho a vivir y satisfacer sus necesidades básicas. Si el hombre pudiera vivir en armonía con la naturaleza y actuar como un responsable “cuidador” o “guardián” del medio ambiente, sería posible lograr un futuro ecológicamente saludable para las generaciones venideras. El hombre con su poder tecnológico único ejerce un profundo efecto sobre su medio ambiente. Por eso, en cierta medida, puede controlar su propio destino.
La crisis ambiental actual obliga al hombre a reexaminar sus valores y a alterarlos en cuanto sea necesario a fin de asegurar la supervivencia humana. Se debe formular un sistema de valores de prioridades ecológicas para que lleguen a ser leyes mundiales. Se debe pensar que cada ser humano tiene derecho a vivir y satisfacer sus necesidades básicas. Si el hombre pudiera vivir en armonía con la naturaleza y actuar como un responsable “cuidador” o “guardián” del medio ambiente, sería posible lograr un futuro ecológicamente saludable para las generaciones venideras. El hombre con su poder tecnológico único ejerce un profundo efecto sobre su medio ambiente. Por eso, en cierta medida, puede controlar su propio destino.
Para vivir en armonía, el hombre tiene que desarrollar una manera equilibrada de pensar, de sentir y de actuar hacia el medio ambiente. Cada sistema económico, político y social genera una visión de hombre que lo sostiene. Esto explica la exigencia de partir no sólo de nuevas estructuras socio - económicas sino también de nuevos valores; éstos dependen en gran parte del tipo de educación vigente que a su vez está condicionada por la estructura socio - económica del país. La visión integral del hombre debe estar acorde con la transformación educativa, que pretenda consolidar nuevos caminos, crear actitudes y normas de comportamiento frente a los demás y hacia la naturaleza, que haga posible la realización de todo hombre en la sociedad y contribuya en forma significativa a la formulación de una toma de decisiones razonables en lo ambiental ya que esto supone el análisis cuidadoso de los aspectos ecológicos, económicos, sociales y técnicos; además deben examinarse, antes de tomar una decisión, diversas alternativas políticas, acciones y prácticas.
Tales decisiones ambientales pueden adoptarse con base en la jerarquía de valores que prevalecen sin tener ninguna consideración ecológica. Por ejemplo, en el siglo actual, las sociedades tecnológicamente avanzadas han considerado un estándar de vida, de desarrollo industrial como su valor colectivo Principal. Las consideraciones ecológicas han tenido una baja prioridad, porque las sociedades no calcularon las consecuencias a largo plazo impuestas por su jerarquía de valores, como consecuencia la calidad del medio ambiente del hombre se ha degenerado.
La educación al igual que la ética se concibe como un proceso permanente de carácter social y personal a través del cual se reconoce la necesidad de reconstruir las relaciones hombre-naturaleza - sociedad; esto redunda en el mejoramiento y conservación del medio ambiente natural, socio - cultural, interpersonal y creado, por lo tanto fortalece las posibilidades y permite divisar con claridad la responsabilidad que posee el ser humano para con su entorno y la capacidad interpretativa frente a él.
La educación al igual que la ética se concibe como un proceso permanente de carácter social y personal a través del cual se reconoce la necesidad de reconstruir las relaciones hombre-naturaleza - sociedad; esto redunda en el mejoramiento y conservación del medio ambiente natural, socio - cultural, interpersonal y creado, por lo tanto fortalece las posibilidades y permite divisar con claridad la responsabilidad que posee el ser humano para con su entorno y la capacidad interpretativa frente a él.
La ética y la educación para el ambiente orientadas hacia la formación de ciudadanos para una sociedad auténticamente humana tienen que ser consciente de los medios que emplearán para comprometer a la mayoría, de modo que puedan surgir, los mejores, como agentes de la política, y todos puedan tener actitudes de participación y criterios para juzgar el poder.
Los criterios para ejercer el poder con justicia o para juzgar el poder con determinados valores, como la libertad, la participación, la paz, la concordia, la solidaridad y otros comúnmente admitidos. Pero la aplicación de la ética y de la educación para el cambio no requiere solamente la formación de unos valores determinados relacionado con lo político. Es necesario pensar en valores de la persona y de la comunidad que atiendan a los aspectos de desarrollo de la especie humana en su generación presente y futura conservando su medio ambiente.entender un valor, éste existe realmente para ella.
Los criterios para ejercer el poder con justicia o para juzgar el poder con determinados valores, como la libertad, la participación, la paz, la concordia, la solidaridad y otros comúnmente admitidos. Pero la aplicación de la ética y de la educación para el cambio no requiere solamente la formación de unos valores determinados relacionado con lo político. Es necesario pensar en valores de la persona y de la comunidad que atiendan a los aspectos de desarrollo de la especie humana en su generación presente y futura conservando su medio ambiente.entender un valor, éste existe realmente para ella.
Una educación en valores, es una educación para el cambio, tiene que tener como primer objetivo la superación de los límites y condicionamientos que impone la cultura. Por lo tanto, el hombre debe ser capaz de descifrar el pasado y crear el futuro, habituándose al pensamiento alternativo. Esto no es fácil, puesto que el discernimiento de los valores es un proceso individual, y sólo cuando la persona llega a
No es posible la valoración personal sin una conciencia de elección libre y comprometida, por tanto, es básico y prioritario favorecer los dinamismos de la personalidad que conducen hacia la autonomía, hacia la experiencia de ser persona. Cada grupo humano tiene una escala de valores que pueden provenir de fuentes muy diversas: intereses personales, valores colectivos impuestos, por ejemplo: normas, pautas de comportamiento, la moda, el prestigio…. En una educación con escala de valores para el cambio se tendría que dar una paulatina ruptura para ser sustituidas por otras reflexivamente aceptadas. Estos cambios, para que puedan mantenerse, tienen que ser comunitarios.
En el hombre es importante diferenciar lo que son los deseos de lo que denominamos aspiraciones. Los primeros provienen de su fisiología, son impulsos instintivos que deben ser controlados. Las aspiraciones reflejan sus intentos por ser mejores, por trascender las imperfecciones propias de la naturaleza humana, para instaurar lo que todavía no existe en el mundo que uno quisiera introducir en él, son las que empujan la creación. La moral es justamente el control que la sociedad se impone a la capacidad creadora, con el fin de proteger el bien común. Las aspiraciones se originan en las profundidades del espíritu, ligando al hombre al plan evolutivo, en busca de lo santo, la sabiduría y la creatividad.
En el proceso de humanización el hombre adquiere su plenitud que le permite proyectarse al mundo, dotado de sensibilidad por el cual recibirá los mensajes que la realidad externa le entrega, y aquellos que provienen de su interior, como son las aspiraciones que nacen en el inconsciente; inteligencia que hace posible tener conciencia de los mensajes recibidos, al traducirlos en ideas claras e inteligibles, lógicamente organizadas; y la voluntad que es la facultad que le permite elegir libremente entre los deseos y las aspiraciones. La combinación de estas tres fuerzas le confieren al hombre el dominio de sus facultades y, por tanto, de su libertad, patrimonio de la conciencia humana del cual depende el futuro del hombre.
En el proceso de humanización el hombre adquiere su plenitud que le permite proyectarse al mundo, dotado de sensibilidad por el cual recibirá los mensajes que la realidad externa le entrega, y aquellos que provienen de su interior, como son las aspiraciones que nacen en el inconsciente; inteligencia que hace posible tener conciencia de los mensajes recibidos, al traducirlos en ideas claras e inteligibles, lógicamente organizadas; y la voluntad que es la facultad que le permite elegir libremente entre los deseos y las aspiraciones. La combinación de estas tres fuerzas le confieren al hombre el dominio de sus facultades y, por tanto, de su libertad, patrimonio de la conciencia humana del cual depende el futuro del hombre.
Para reducir la degradación medioambiental, las sociedades deben reconocer que el medio ambiente es finito. Los especialistas creen que, al ir creciendo las poblaciones y sus demandas, la idea del crecimiento continuado debe abrir paso a un uso más racional del medio ambiente, pero que esto sólo puede lograrse con un espectacular cambio de actitud por parte de la especie humana.
El impacto de la especie humana sobre el medio ambiente ha sido comparado con las grandes catástrofes del pasado geológico de la Tierra; independientemente de la actitud de la sociedad respecto al crecimiento continuo, la humanidad debe reconocer que atacar el medio ambiente pone en peligro la supervivencia de su propia especie.
Un calentamiento global significativo de la atmósfera tendría graves efectos sobre el medio ambiente. Aceleraría la fusión de los casquetes polares, haría subir el nivel de los mares, cambiaría el clima regional y globalmente, alteraría la vegetación natural y afectaría a las cosechas. Estos cambios, a su vez, tendrían un enorme impacto sobre la civilización humana. Durante el siglo XX la temperatura media del planeta aumentó 0,6 ºC y los científicos prevén que la temperatura media de la Tierra subirá entre 1,4 y 5,8 ºC entre 2001 y 2100.
La acidificación, que está destruyendo grandes extensiones de plantíos, papa, trigo, soya, etc. de se debe a la emisión de dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno por las centrales térmicas y por los escapes de los vehículos a motor. Estos productos interactúan con la luz del Sol, la humedad y los oxidantes produciendo ácido sulfúrico y nítrico, que son transportados por la circulación atmosférica y caen a tierra, arrastrados por la lluvia y la nieve en la llamada lluvia ácida, o en forma de depósitos secos, partículas y gases atmosféricos.
En definitiva, es al Hombre como ser racional, dentro de las especies vivas del planeta, que le compete el manejo responsable y sustentable del ecosistema, para asegurarle a las futuras generaciones – a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos – la opción de vivir plenamente.
Ética Cristiana
LA ÉTICA CRISTIANA
A parte de la Ética secular, hay lo que llamamos "ÉTICA CRISTIANA", que es el estudio de la ética aplicado a la vida cristiana. El cristiano al estudiar la materia debe tener bien claros algunos temas tales como:
Definición de la Ética, la Ética teórica, el equilibrio mental, emocional, volitivo del hombre; también debe saber la diferencia entre el habito y la rutina; sobre la trinidad del hombre; debe saber que pasa con el espíritu del hombre después de la muerte; todo lo relacionado con los deberes del cristiano en relación con la sociedad, y mucho más.
EL CREYENTE Y LA ÉTICA CRISTIANA
A la luz del Nuevo Testamento, Cristo esta en el centro de la Historia de la salvación para toda la humanidad, partiendo en dos la Historia (antes y después de Cristo), y la geografía (a la derecha y a la izquierda de Cristo); de tal forma que el destino definitivo de todo ser humano (su eterna salvación o perdición) depende sola y necesariamente de la siguiente alternativa: CREER O NO CREER, es decir, aceptar o rechazar a Cristo como único Salvador necesario y suficiente. Toda conducta y todo comportamiento ético del ser humano, esta ya tipificada como fruto de una de esas dos raíces: fe o incredulidad. Vea Juan 3:14-21; Romanos 3:19-31; 2 Corintios 5:14-21.
La ÉTICA CRISTIANA esta afincada en la vida eterna, en la vida divina; tanto que la vida del cristiano es "participe de la naturaleza divina" ("Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia." 2 Pedro 1:4), es decir, de la conducta moral de Dios. De este concepto ético que comparte la participación de la naturaleza divina, arranca la temática moral de la Biblia, desde el primer, "Seréis santos, porque yo soy santo" de Levítico 11:44, hasta el, "Todo aquel que tiene esperanza en El, se purifica a si mismo, así como El es puro."
sábado, 3 de noviembre de 2012
La Moral
Origen de la Moral
La
moral surge cuando el hombre deja atrás su naturaleza puramente instintiva y
forma parte de una colectividad. La moral requiere forzosamente que el hombre
se halle en relación con los demás y una conciencia de esa relación, con el fin
de poder conducirse de acuerdo con las normas o prescripciones que lo rigen.
Pero esta relación hombre - hombre, no puede desvincularse de la relación
hombre - medio. Dicha vinculación se expresa, ante todo en el uso y la
fabricación de instrumentos, es decir, en el trabajo humano, mediante el cual
el hombre crea un puente entre el y la naturaleza, a la que trata de poner a su
servicio.
Ante esta nueva situación (el hombre pasa de ser
un individuo a ser un ser social), se hace necesario ajustar la conducta de
cada miembro a la comunidad, determinándose de esta manera que se considere
como bueno o beneficioso todo aquello que contribuye a reforzar la unión o
actividad común, y se ve como malo lo que contribuye a debilitar dicha unión.
Se establece pues una división entre lo bueno y lo malo,
Inmoral:
Lo inmoral, por lo
tanto, es aquello que se aleja de las buenas costumbres o de las acciones que
son consideradas como correctas. Se espera que las personas respeten una
especie de guía de convivencia y actuación que esté regida por la moral: cuando
se apartan de sus postulados, incurren en comportamientos inmorales.
Amoral:
La palabra amoral es
un adjetivo que pueda decirse de una persona o de una obra
humana. Cuando el término se refiere a un individuo, se lo
califica a éste como desprovisto de sentido moral. Por otra parte, cuando
se aplica a una obra (generalmente artística), se dice que su propósito prescinde de un fin moral.

La moral profesional:
Se suele entender como moral profesional
aquella parte de la Teología moral que se ocupa de determinadas obligaciones
éticas que surgen en relación con el ejercicio de la profesión, con el
desarrollo del trabajo, sobre todo en relación a los aspectos externos que
tienen una repercusión en la sociedad, cara al prójimo. En el desarrollo del
trabajo surgen lógicamente problemas, no sólo técnicos sino también morales,
que exigen soluciones concretas. Pero la moral profesional no puede reducirse a
la casuística. Podría decirse que todas las profesiones tienen una moral
profesional genérica, que podría reducirse a la de trabajar bien, es decir, a
la de asumir todas las responsabilidades que se relacionan con el trabajo o
profesión.
esencia del acto moral:
El acto moral es el proceso mediante el cual un
sujeto moral realiza un comportamiento susceptible de ser valorado bajo un
sentido moral (bueno o malo). Para realizar un acto moral se debe tener
presente la libertad y la conciencia del sujeto. Un acto se considera moral
cuando ha sido realizado en una forma libre y consciente.
Los actos morales, como actos que son, están orientados hacia el exterior, la realidad, el mundo, los demás. Pero, por ser morales, tienen un aspecto interno, que es el que hace que sean valorables. No podemos olvidar que somos morales porque sabemos que podemos elegir, porque sentimos que tenemos posibilidad de seguir caminos diferentes en nuestra vida, porque nos damos cuenta de que nuestras acciones tienen consecuencias.
Los actos morales, como actos que son, están orientados hacia el exterior, la realidad, el mundo, los demás. Pero, por ser morales, tienen un aspecto interno, que es el que hace que sean valorables. No podemos olvidar que somos morales porque sabemos que podemos elegir, porque sentimos que tenemos posibilidad de seguir caminos diferentes en nuestra vida, porque nos damos cuenta de que nuestras acciones tienen consecuencias.
El juicio moral:
El juicio moral es el acto mental que afirma o niega el valor moral frente a una situación o comportamiento Por medio del juicio moral se pretende la búsqueda de la verdad El juicio moral se pronuncia sobre la presencia (o ausencia) de un valor ético, en una situación o comportamiento concreto.
El desarrollo del juicio moral supone un apoyo educativo explícito, en mi opinión personal de acuerdo a todo el entorno al que hallamos sido expuestos desde nuestro nacimiento hará una base en nuestro juicio moral nosotros decidimos las actitudes a tomar de acuerdo a lo que nosotros pensamos lo que es bueno y lo que es malo, a hacer un análisis detallado de nuestro entorno y ciertas circunstancias y eso nos conlleva a adoptar tres tipos de actitudes: Rechazo, indiferencia y aceptación
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